Oposiciones: la presión juega en tu contra.

Hoy hemos aprendido a sustituir la perfección por la excelencia.

Y es que uno de los principales enemigos del opositor es el deseo de alcanzar la perfección en lo que hace. Es normal que cuando hemos diseñado un día para estudiar un tema, deseemos que ese día ese tema quede perfecto. Pero nos va a suceder que a lo largo de la jornada de estudio van a surgir circunstancias que van a impedir que terminemos ese tema con una calidad de estudio "perfecta", de 10. Al no alcanzar este propósito durante la jornada de estudio nos estresamos.

Por este motivo proponemos sustituir la perfección por la excelencia.

La excelencia consiste en alcanzar el mayor nivel de calidad posible que nuestras circunstancias nos permiten. Por ejemplo, si hoy, a lo largo del día nos proponemos estudiar un tema, pero van sucediendo circunstancias que no dependen de nosotros, ajenas a nuestra voluntad, que son importantes y con las que que debemos cumplir, entonces al final de la jornada de estudio la calidad de nuestro trabajo es de 6 y no de 10 como pretendíamos. Pero no nos estresamos, no hay problema, no pasa nada, anotamos todo lo que podamos mejorar para la siguiente vuelta de estudio tenerlo en cuenta por si tenemos que hacer un nuevo calendario de estudio y terminamos la jornada felices, satisfechos, porque dadas mis circunstancias hemos alcanzado el mayor nivel de calidad posible, hemos alcanzado la excelencia.

En otras palabras hemos disfrutado nuestra jornada de estudio.