REFLEXIONES

Estimados tutorandos y amigos,

Tras nueve meses de aprendizaje muchos de vosotros os examinaréis mañana . Creo que habéis aprendido muchísimas cosas a lo largo de estos nueve meses de preparación que podemos resumir en 4 puntos:

1. Aprobar y sacar plaza no es fácil pero tampoco es imposible.
2. Conseguir ese objetivo depende de la cantidad de tiempo invertido, un año de preparación se queda algo “corto”, dos años de preparación nos proporciona muchas más posibilidades porque nos permite llevar todos los temas estudiados y haber desarrollado una gran habilidad a la hora de resolver los prácticos. Una cantidad de tiempo de estudio “ideal” es de 48 horas semanales.
3. Es ESENCIAL adoptar una ACTITUD que nos permita DISFRUTAR lo que estamos estudiando.
4. Pese a MUY bien preparados que vayamos la “suerte” de “no tener mala suerte” es importante.

Para mí lo más importante de todo este proceso es que a lo largo de estos meses hayáis disfrutado, porque creo que se puede disfrutar estudiando y ser rematadamente feliz estudiando. Mi preparación fue muy similar a la que os he propuesto, ya sabéis que el primer año elaboré el temario y el segundo año me lo estudié. Conseguí estudiarme 71 de los 72 temas y les di 10 vueltas de estudio. Estudiaba 8 horas al día, 6 días a la semana. Pero lo más importante es que fui increíblemente feliz mientras lo hacía, todo este trabajo me lo tomé con verdadero placer. Yo había escuchado las historias de la gente cuando oposita, lo infelices que eran, lo sacrificado, erosivo, destructivo que resultaba todo... y lógicamente yo no quería pasarlo mal para tener un trabajo, el trabajo que quería, para el cual consideraba que tenía el talento preciso y con el que iba a ser feliz haciendo felices a las personas que me rodeaban. Siempre he creído que cuando las circunstancias no se pueden controlar queda el control de nosotros mismos, así que si esas iban a ser mis circunstancias algo tenía que hacer, por ese motivo ideé el sistema que os he propuesto, levantarme todas las mañanas a la misma hora, estudiar en la naturaleza, programarme TODO lo que quería estudiar con un sistema de vueltas de estudio, y planificarme una tarea diaria sencilla. Siempre terminaba de estudiar lo que tenía asignado ese día antes de las 8 horas que tenía para hacerlo, estudiaba 45 minutos seguidos y descansaba 15 minutos en los que hacía mi Yoga, muchas veces a las cinco de la tarde había terminado lo que tenía que hacer, entonces paseaba a mi perra, llamaba a mi novia, jugaba al ordenador, hacía modelismo (me encantan las miniaturas históricas, tengo una colección preciosa), leía, pasaba tiempo con mi familia, veía una película con ellos, y a la noche antes de acostarme en lugar de leer una novela me leía unas ampliaciones de temario que me había hecho (vuestros bloques son cien veces mejores). Y así transcurrió mi vida... tranquila y en paz, feliz, verdaderamente feliz, una felicidad que luego no he vuelto a experimentar porque cuando ya eres profesor y trabajas con cientos de personas la vida se vuelve más activa y sin duda mucho más complicada.

A lo largo de esos años de preparación no conocí el sufrimiento, el estrés, la ansiedad de la que hablaba todo el mundo... en el fondo yo tenía aspiraciones muy moderadas, lo que realmente quería, de verdad de la buena, lo que yo quería era repasar mi carrera, había estudiado 5 años mi licenciatura, me saqué la carrera trabajando en la Guardia Real (en un puesto muy bajito y aguantando la mayor parte del tiempo el menosprecio de mis superiores), y a mi carrera no le había podido prestar el 100% de mi atención. Pensé que la vida me había dado la oportunidad de poder dedicarle ahora TODO mi tiempo a repasar ese conocimiento, a integrarlo en mi personalidad, a poder viajar y comprender todo lo que pasa a mi alrededor: el espacio, el tiempo, el arte... viajar, y sentir a Miguel Ángel pronunciando las palabras “las puertas del paraíso” en la plaza de la Catedral de Florencia... eso es lo que quería sentir. En definitiva, quería SABER, siempre he sido muy ambicioso en algo que al resto de las personas les ha llamado menos la atención: EL CONOCIMIENTO. Y por eso, la oposición se había convertido en el vehículo perfecto para aprehender ese conocimiento de manera definitiva. No pensaba en el examen, en que iba a llegar ese día (24 de junio de 2006) en el que me examinara, yo lo que sabía es que necesitaba una fecha límite para aprender lo que quería aprender, porque de lo contrario lo demoras y al final nunca alcanzas ningún objetivo. Así que todo mi tiempo de estudio estaba organizado para que a finales de junio dominara ese conocimiento.

Y con el tiempo llegó aquel día... ¿qué sentía yo?... sentía que sabía lo que quería saber, ni más ni menos, podía tener más conocimiento y estar más preparado si en lugar de ver una película con mis padres hubiera dedicado ese tiempo a estudiar, cierto, pero es que ver una película con mis padres tiene una importancia absoluta porque la familia es lo más importante que hay en mi vida, además me aportaban la energía, el descanso, el ocio, que mi mente necesitaba para levantarme al día siguiente y volver a entregarme al conocimiento. Es más, yo cumplía todos los días, sin excepción, mis objetivos, que era estudiar lo que tenía asignado ese día, por lo tanto, yo me sentía satisfecho, plenamente satisfecho, lleno de endorfinas, había diseñado un plan y lo había realizado, había conseguido mi propósito: adquirir el conocimiento que deseaba.

Y allí llegué, a la Universidad de Murcia (la cual no conocía, soy de Madrid), tranquilo, sereno, atento... e hice el mejor examen de mi tribunal. Yo no quería más que adquirir un conocimiento, y sin embargo, la plaza, me fue dada por añadidura... yo ni la buscaba, sabía que podía conseguirlo, pero realmente mi ambición era saber, el examen fue la demostración del conocimiento que tenía (sobre todo a mi), y parece ser que el tribunal que me examinó consideró que mi nivel de conocimiento era bueno, realmente yo sabía que era muy bueno, había hecho realidad mi propósito, que además fuera reconocido exteriormente me hizo todavía más feliz, pero mi felicidad interior era todavía superior. Cuando me enteré de los resultados finales, me quedé con una sonrisa en el rostro que todavía no se me ha quitado, aunque hay quienes dicen que ya la llevaba antes, yo creo que forjé esa sonrisa cumpliendo mi objetivo, que no era sacar la plaza, sino alcanzar el conocimiento que realmente buscaba.

Ya me conocéis y esta historia, la de mi vida, más o menos la sabéis.

El sistema que yo ideé me sirvió a mí, pero sé que puede ser de GRAN ayuda a MUCHA gente. Sé que se puede estudiar, que se puede opositar, sin sufrir, es más se puede estudiar y se puede opositar siendo la persona más feliz del mundo. A día de hoy soy una persona bastante realizada, sin embargo soy consciente de que mis niveles de felicidad no son tan elevados como los de aquella fase de mi vida en la que iba por el bosque con mis apuntes repasando el fascismo italiano. Bien sabéis que me hace muy feliz sentirme de ayuda con vosotros, reconozco que este trabajo como preparador está completando mi realización personal, los mails que me mandáis, el afecto que sentimos mutuamente, hace que dedique tanto tiempo a la preparación de oposiciones, con la que disfruto tanto como cuando yo mismo oposité.

Decía un amigo: los libres nacen cuando se atreven a comenzar... eso es lo que habéis hecho vosotros, os habéis atrevido a comenzar una búsqueda de conocimiento y una preparación de oposiciones con opciones. Es como cuando tiramos una piedra a un estanque, las ondas se extienden hasta tocar el borde del estanque... somos lo que hacemos, hijos y herederos de nuestros actos. Vuestro acto es la valentía y la consecuencia, tarde o temprano, la realización de vuestros propósitos.

Y recordar dos cosas:

1. Nunca estamos lo suficiente preparados, nos lanzamos con lo que tenemos.
2. Tenéis mucho que ganar y nada que perder.

UN ABRAZO Y OS DESEO LO MEJOR!

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